Durante décadas las deslocalizaciones han consistido en poco más que trasladar call centers a otros países con menos costes laborales. Pero las cosas han cambiado. Hoy podemos hablar de una nueva generación de offshoring centrada en los servicios, cada vez de mayor valor añadido, como proyectos integrales de software altamente complejos o funciones específicas de I+D. Estos cambios obligan a las empresas a replantear sus estrategias de internacionalización para integrar en ellas los procesos de deslocalización. En este artículo, los autores repasan los riesgos y oportunidades que los directivos deben considerar y proponen seis pasos para abordar deslocalizaciones orientadas no tanto al ahorro de costes como a la generación de valor.