El caso describe la transformación que Sita Murt y los propietarios de la cuarta generación han llevado a cabo en la empresa familiar, posibilitando pasar de una empresa de producto a una de diseñadora y, posteriormente, a una marca de prestigio. Para ello, se ha externalizado, primero y deslocalizado después la fabricación, convirtiendo a Sita Murt en una empresa centrada en competencias de diseño y comercialización, conformando una red de tiendas propias en formatos de tienda, outlet y concesión de grandes almacenes, y remodelando su red multimarca. Sin embargo, y a pesar del éxito obtenido, afronta un nuevo ciclo marcado por la sobre dependencia del mercado nacional, la baja notoriedad en mercados estratégicos de futuro y el riesgo de masificación.