El sector bancario ha experimentado una transformación radical en los últimos años en todos los países industriales, debido a una combinación especial de tres importantes factores: la desregulación, la innovación financiera y la globalización.
Estos factores han supuesto un aumento notable de la rivalidad en el sector bancario, y ha alentado las guerras de precios y una caída en los márgenes financieros.
El aumento de rivalidad en España ha impulsado, entre otros, cuatro grandes fenómenos: las guerras de precios de los servicios financieros, las fusiones bancarias, la diversificación de actividades financieras de los bancos y la internacionalización bancaria.
El sector bancario español responde a un modelo de banca universal, en el que los bancos no actúan solamente como intermediarios financieros, sino que tienen un peso importante, tanto en los mercados financieros como en la participación en el capital de empresas industriales.