El caso explica cómo IKEA reaccionó a un reportaje televisivo que denunció que sus proveedores indios de alfombras utilizaban mano de obra infantil. Expone el crecimiento de IKEA, en concreto la importancia de una estrategia de subcontratación basada en sus estrechas relaciones con proveedores de países en vías de desarrollo. También el desarrollo de la cultura y valores sólidos de la empresa, como su compromiso con "mejorar la vida cotidiana de muchas personas". Describe cómo, en respuesta a las presiones de los organismos reguladores y de la opinión pública, IKEA elaboró una serie de políticas medioambientales que la llevaron a establecer una relación con Greenpeace y WWF para la conservación y gestión de bosques. Después, en 1994, Marianne Barner, que había sido nombrada hacía poco directora de producto, vio sorprendida un reportaje de un canal de televisión sueco sobre el uso de mano de obra infantil por parte de los fabricantes indios de alfombras, entre ellos algunos proveedores de IKEA.